LA BELLEZA DE LA PALABRA DE DIOS EN LA HOMILÍA
Miq 5,1-4; Salm 79.15-19; Hebr 10,5-10; Lc 1,39-45
Reflexión: La Encarnación, o el "Viaje"
En el cielo, en la eternidad, de repente, empezó una cierta conmoción. El viaje era inminente. Se aceleraban los preparativos. El arcángel Gabriel llevaba unos días ausente. Los coros celestiales cantaban y repetían sus ensayos con canciones de paz y de gloria. Otros grupos observaban atentamente el brillo de las estrellas. El viaje era inminente… Se venía comentando la posibilidad de un viaje del Altísimo a la tierra. Se recordaba, no obstante, en los archivos celestiales el primer viaje. Porque hubo un primer viaje durante el cual todo lo dejó vestido de hermosura… Así lo recoge uno de estos archivos de la humanidad:
Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura,
y, yéndolos mirando
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura…
Había preocupación en la eternidad. Había amor. Además de la belleza de la tierra, no habían faltado los mensajes, ni los mensajeros a la tierra:
He visto la opresión de mi pueblo, he oído sus quejas…Voy a sacarlos de esta tierra para llevarlos a un tierra fértil y espaciosa… (Ex 3,7) El Señor prepara para todos los pueblos en este monte un festín… Aniquilará la muerte para siempre… (Is 25,6) Si tu padre comió y bebió y le fue bien, es porque practicó la justicia y el derecho, hizo justicia a pobres e indigentes, y eso sí que es conocerme… (Jer 22,15)
Pero los humanos eran olvidadizos. El celo de Dios parecía crecer más y más, en el deseo de "recoger" a todos los hijos en su Casa. Un día partió Gabriel con un nuevo mensaje a la humanidad. Con un mensaje a una mujer de Nazaret. Una mujer muy sensibilizada al silencio y a la palabra. Esta mujer deja el camino abierto para que Dios, al cual nadie ha visto jamás, pueda llegar a ser contemplado, revestido de naturaleza humana en el seno de esta mujer, y alumbrado entre los cantos de una noche celestial en la tierra.
Ha vuelto el arcángel Gabriel y se está preparando el equipaje. Dios se pone en viaje. Dios viene a decir al hombre "su amor". Se lo viene a decir en un lenguaje comprensible, en el mismo lenguaje humano, con gestos humanos…
Llega hoy para todos el gozo. El que está en todas partes viene para llenar de gozo el universo. Viene silenciosamente y sosegadamente. Dios vino a la tierra desde los cielos y se hizo presente entre los hombres y el que no puede ser abarcado se albergó en el seno de la Virgen. Así es como la naturaleza humana acoge los inicios del gozo y el comienzo de su divinización. Alégrese el cielo en lo alto y las nubes derramen su justicia. Que los montes destilen dulzura y los collados alegría, porque le Señor ha tenido piedad de su pueblo (Is 45,8; Am 9,13; Sal 65,13). Hoy se manifiesta el misterio escondido desde los siglos (Ef 3) y todas las cosas obtienen en Cristo su recapitulación (Ef 1,9). (San Andrés de Creta, Hom. 5 sobre la Anunciación)
Palabra
Pastoreará con la fuerza del Señor. Habitaran tranquilos porque se mostrará grande y será nuestra paz. Este Pastor, esta fuerza nacerá de Belén, pequeña entre las aldeas de Judá. La grandeza de la pequeña, con frecuencia despreciada por la sabiduría de este mundo.
Aquí, estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad… Así se mostrará en su vida: mi alimento es hacer la voluntad del Padre. ¡Cuántas razones se nos ocurren a nosotros para afirmar nuestra voluntad.
Feliz tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá… El "viaje" de Dios a la humanidad, inmediatamente da lugar a un dinamismo de amor, de encuentro en la vida de los hombres.
Sabiduría sobre la Palabra
El adviento debería recordarnos que el "Rey que ha de venir" es algo más que un encantador niñito sonriendo en las pajas. Cierto que no hay nada malo en los tradicionales gozos familiares de la Navidad, ni tenemos que avergonzarnos de seguirnos hallando capaces de aguardarlos con demasiada ambivalencia. Después de todo, eso, por sí mismo, no es poca fiesta. Pero la Iglesia al prepararnos para el nacimiento de un "gran profeta", un Salvador, un Rey de Paz piensa en algo más que un júbilo estacional. El misterio de Adviento enfoca la luz de la fe sobre el significado mismo de la vida, de la historia, del hombre, del mundo y de nuestro propio ser. En Adviento celebramos la venida y aún la presencia de Cristo en nuestro mundo. Somos testigos de su presencia, aún en medio de todos los insondables problemas y tragedias. No es una escapatoria, una evasión de este mundo… (Tomás Merton, Tiempos de celebración)
Ya sabéis hermanos, quien es el que viene. Ahora considerad de dónde viene y a dónde viene. Viene del corazón del Padre al seno de la Virgen Madre. Viene desde el ápice de los cielos a las regiones más profundas de la tierra. ¿Qué ocurre? ¿Hemos de quedarnos para siempre en la tierra? No nos importaría si se quedara Él también. ¿Dónde nos encontraríamos bien sin Él? ¿Y dónde mal con Él? ¿A quién tengo yo en el cielo?, y contigo ¿qué me importa la tierra? Dios de mi corazón, mi lote perpetuo. Y aunque camine por las sombras de muerte, nada temo si tú estás conmigo" (San Bernardo, Sermón 1.º de Adviento)
14 de diciembre de 2009
10 de diciembre de 2009
Apuntes / DOMINGO III DE ADVIENTO (C)
LA BELLEZA DE LA PALABRA DE DIOS EN LA HOMILÍA
So 3,14-18; Sl 12, 2-6; Fl 4,4-7; Lc 3,10-18
Reflexión: Dios danza para ti
Este domingo tercero de Adviento lo llamamos "Domingo Laetare" el "Domingo de la alegría". Todas las lecturas son una invitación a la alegría. Tengo mis dudas que lo consigan. Cuando oigo esta palabra, "alegría", o semejantes en la vida de la Iglesia (gozo, humor…) siempre recuerdo la anécdota que me contaba en una ocasión una madre referente a su hijo que poco después de hacer la primera comunión pasaba a comulgar y esbozaba una sonrisa en el momento de comulgar. Hasta que esa sonrisa se le heló en los labios el día en que un celebrante al ir a darle la comunión le dijo: "¿de qué te ríes idiota"?
Hoy a mitad de Adviento para vivir el "Domingo Laetare" los cristianos tendríamos que haber tomado en serio desde el principio la escucha y meditación de la Palabra. Vivir más intensamente un tiempo de Lectio Divina, de modo que la fuerza y la luz de la Palabra de Dios nos envolviera. Y nos dejáramos agarrar por ella.
Y aún así aún tengo mis dudas de si afloraría en nuestros labios y en nuestro corazón la alegría, porque parece que los mismos exegetas tienen miedo a un "Dios alegre". Vean diferentes traducciones:
Hoy: 1ª lectura, Sof 3,17s: …el Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.
Nueva Biblia Española (de Schökel): El Señor, tu Dios, es dentro de ti un soldado victorioso, que goza y se alegra contigo, renovando su amor, se llena de júbilo por ti, como en día de fiesta.
Biblia de Jerusalén: Yahvé tu Dios, está en medio de ti, guerrero vencedor! Exultará por ti de alegría; Él te renovará con su amor. Él danzará para ti con gritos de alegría, como en días de fiesta.
La Vulgata latina: El Señor tu Dios está en medio de ti, Él mismo vigoroso te salvará, exultará sobre ti en alabanza, gozará sobre ti en alegría, descansará en tu amor.
La verdad, no sé porque tenemos miedo a un Dios que danza con gritos de alegría (un obispo me dijo hace varios años que por qué había puesto como título a mis Comentarios de las Antífonas marianas OH: "Dios danza para ti", que no estaba bien…) y no tenemos reparos en poner una y mil veces que "Dios es un guerrero". Nos va a costar poner en el corazón la vena pacífica, y quitar la violenta. Necesitaremos muchos "Domingos Laetare".
Palabra
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel, alégrate y gózate de todo corazón… Una invitación muy fuerte a la fiesta, a la alegría, a la danza… Hace falta tener motivos muy fuertes. ¿Qué mejor motivo puede haber que sentir "en carne viva" la presencia de Dios, que te está pacificando de la cabeza a los pies.
Gritad jubilosos: ¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel! ¿Es tu fuerza? ¿es tu poder? ¿escuchas dentro de ti un rumor de aguas vivas? De lo contrario no tomes la cítara… porque te saldrá mal la melodía.
Estas siempre alegres en el Señor. Os lo repito… El señor está cerca… Una verdadera obsesión: la alegría, el gozo… Yo creo que el creyente está más obsesionado por el pecado.
Nada os preocupe. En toda ocasión, en la oración y suplica… Pero posiblemente lo que no nos preocupa, o muy poco, es la oración… Entonces, es lógico que nos dominen otras preocupaciones. El talante de nuestra vida es un reflejo del talante del corazón.
La gente preguntaba a Juan: Entonces, ¿qué hacemos? El que tenga que reparta. El que está casado con la injusticia, que se divorcie de ella. No os aprovechéis con denuncias… Y eso que apenas había entonces Medios de comunicación. ¡Señor! ¿Tú estabas, en el Jordán danzando dentro de Juan?
Sabiduría sobre la Palabra
Juan era la voz, pero el Señor es la Palabra que existe desde el principio. Juan era una voz provisional; Cristo, desde el principio, era la Palabra eterna. Y precisamente porque resulta difícil distinguir la palabra de la voz, tomaron a Juan por el Mesías. La voz fue confundida con la palabra, pero la voz se reconoció a sí misma, para no ofender a la palabra. "No soy —dijo— el Mesías, ni Elías, ni el Profeta". "Yo soy la voz que clama en el desierto: preparad el camino al Señor." ¿Qué quiere decir "preparad el camino", sino: suplicad debidamente? ¿Qué significa "preparad el camino", sino: pensad con humildad"? (San Agustín, Sermones)
Cuando considero, al celebrar este tiempo de Adviento del Señor, quien es el que viene, me desborda la excelencia de su majestad. Y si me fijo hacia quienes se dirige, me espanta su gracia incomprensible. Los ángeles no salen de su asombro al verse superiores a aquel que adoran desde siempre y como bajan y suben, a la vista de todos, en torno al Hijo del hombre. Al considerar el motivo de su venida, abarco, en cuanto me es posible, la extensión sin límites de la caridad. Y cuando me fijo en las circunstancias, comprendo la elevación de la vida humana. Viene el Creador y Señor del mundo, viene a los hombres. Viene por los hombres. Viene el hombre. (San Bernardo, Sermón 3º de Adviento)
So 3,14-18; Sl 12, 2-6; Fl 4,4-7; Lc 3,10-18
Reflexión: Dios danza para ti
Este domingo tercero de Adviento lo llamamos "Domingo Laetare" el "Domingo de la alegría". Todas las lecturas son una invitación a la alegría. Tengo mis dudas que lo consigan. Cuando oigo esta palabra, "alegría", o semejantes en la vida de la Iglesia (gozo, humor…) siempre recuerdo la anécdota que me contaba en una ocasión una madre referente a su hijo que poco después de hacer la primera comunión pasaba a comulgar y esbozaba una sonrisa en el momento de comulgar. Hasta que esa sonrisa se le heló en los labios el día en que un celebrante al ir a darle la comunión le dijo: "¿de qué te ríes idiota"?
Hoy a mitad de Adviento para vivir el "Domingo Laetare" los cristianos tendríamos que haber tomado en serio desde el principio la escucha y meditación de la Palabra. Vivir más intensamente un tiempo de Lectio Divina, de modo que la fuerza y la luz de la Palabra de Dios nos envolviera. Y nos dejáramos agarrar por ella.
Y aún así aún tengo mis dudas de si afloraría en nuestros labios y en nuestro corazón la alegría, porque parece que los mismos exegetas tienen miedo a un "Dios alegre". Vean diferentes traducciones:
Hoy: 1ª lectura, Sof 3,17s: …el Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.
Nueva Biblia Española (de Schökel): El Señor, tu Dios, es dentro de ti un soldado victorioso, que goza y se alegra contigo, renovando su amor, se llena de júbilo por ti, como en día de fiesta.
Biblia de Jerusalén: Yahvé tu Dios, está en medio de ti, guerrero vencedor! Exultará por ti de alegría; Él te renovará con su amor. Él danzará para ti con gritos de alegría, como en días de fiesta.
La Vulgata latina: El Señor tu Dios está en medio de ti, Él mismo vigoroso te salvará, exultará sobre ti en alabanza, gozará sobre ti en alegría, descansará en tu amor.
La verdad, no sé porque tenemos miedo a un Dios que danza con gritos de alegría (un obispo me dijo hace varios años que por qué había puesto como título a mis Comentarios de las Antífonas marianas OH: "Dios danza para ti", que no estaba bien…) y no tenemos reparos en poner una y mil veces que "Dios es un guerrero". Nos va a costar poner en el corazón la vena pacífica, y quitar la violenta. Necesitaremos muchos "Domingos Laetare".
Palabra
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel, alégrate y gózate de todo corazón… Una invitación muy fuerte a la fiesta, a la alegría, a la danza… Hace falta tener motivos muy fuertes. ¿Qué mejor motivo puede haber que sentir "en carne viva" la presencia de Dios, que te está pacificando de la cabeza a los pies.
Gritad jubilosos: ¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel! ¿Es tu fuerza? ¿es tu poder? ¿escuchas dentro de ti un rumor de aguas vivas? De lo contrario no tomes la cítara… porque te saldrá mal la melodía.
Estas siempre alegres en el Señor. Os lo repito… El señor está cerca… Una verdadera obsesión: la alegría, el gozo… Yo creo que el creyente está más obsesionado por el pecado.
Nada os preocupe. En toda ocasión, en la oración y suplica… Pero posiblemente lo que no nos preocupa, o muy poco, es la oración… Entonces, es lógico que nos dominen otras preocupaciones. El talante de nuestra vida es un reflejo del talante del corazón.
La gente preguntaba a Juan: Entonces, ¿qué hacemos? El que tenga que reparta. El que está casado con la injusticia, que se divorcie de ella. No os aprovechéis con denuncias… Y eso que apenas había entonces Medios de comunicación. ¡Señor! ¿Tú estabas, en el Jordán danzando dentro de Juan?
Sabiduría sobre la Palabra
Juan era la voz, pero el Señor es la Palabra que existe desde el principio. Juan era una voz provisional; Cristo, desde el principio, era la Palabra eterna. Y precisamente porque resulta difícil distinguir la palabra de la voz, tomaron a Juan por el Mesías. La voz fue confundida con la palabra, pero la voz se reconoció a sí misma, para no ofender a la palabra. "No soy —dijo— el Mesías, ni Elías, ni el Profeta". "Yo soy la voz que clama en el desierto: preparad el camino al Señor." ¿Qué quiere decir "preparad el camino", sino: suplicad debidamente? ¿Qué significa "preparad el camino", sino: pensad con humildad"? (San Agustín, Sermones)
Cuando considero, al celebrar este tiempo de Adviento del Señor, quien es el que viene, me desborda la excelencia de su majestad. Y si me fijo hacia quienes se dirige, me espanta su gracia incomprensible. Los ángeles no salen de su asombro al verse superiores a aquel que adoran desde siempre y como bajan y suben, a la vista de todos, en torno al Hijo del hombre. Al considerar el motivo de su venida, abarco, en cuanto me es posible, la extensión sin límites de la caridad. Y cuando me fijo en las circunstancias, comprendo la elevación de la vida humana. Viene el Creador y Señor del mundo, viene a los hombres. Viene por los hombres. Viene el hombre. (San Bernardo, Sermón 3º de Adviento)
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